Oiangu y la democracia perversa
Esto del golf no pasaría de ser un pasatiempo inocente, propio de los húmedos prados de Irlanda, si no fuera por el impacto ambiental que provoca en el medio. No es solamente por el consumo de agua y uso de pesticidas y herbicidas, que también, si no por la directa sustitución de flora autóctona por un monocultivo de césped que provoca una disminución de la biodiversidad. La historia se repite a lo largo y ancho de la geografía ibérica a modo de epidemia, y las circunstancias generales parecen ser las mismas: el afán de negocio de unos pocos, el soporte explícito del ayuntamiento y el desinterés de la opinión pública y de las instituciones. Las excusas también parecen ser las mismas: creación de puestos de trabajo y prosperidad para la zona.
Uno nunca piensa que algo similar le va a tocar tan de cerca como en el caso concreto del parque público de Oiangu en Ordizia, terrenos que en su día fueron adquiridos por el Ayuntamiento de Ordizia para uso y disfrute de los ciudadanos de a pie.
El Plan Especial para el parque público de Oiangu fué redactado "ad hoc" para justificar a posteriori la construcción y explotación durante 40 años de un campo de golf y unas instalaciones de paintball. El Plan supone de manera evidente una discriminación social y económica al permitir desarrollar “actividades deportivas” cerradas y de pago en un parque público.
Son varias las preguntas que se me ocurren:
¿Cómo se entiende que unos representantes del pueblo elegidos para cuatro años puedan decidir sobre el futuro durante 40 años de un parque público que en su día fue comprado por el ayuntamiento para el uso y disfrute de los ciudadanos?
¿Pero no son los poderes públicos los que tienen la responsabilidad y el deber de preservar los espacios públicos, en este caso un parque?
No podemos permitir que Oiangu se convierta en un parque privado con una concesión administrativa de 40 años, con un deterioro ambiental importante debido a una actividad elitista, absurda y de pago. Hagamos algo para que el chirriar de las cigarras, frío e inmovil, no se confunda con el zumbido de la guadaña.
Para saber más pasaros por el golf y la cigueña negra





Eguraldia
Le Mosquito dijo
...Y aún se permiten vender estos proyectos destructivos, demoledores, como ejemplo de progreso, cuando no son más que un regreso hacia... ninguna parte.
Nada más que añadir a tu entrada, Pedro. Sólo sumar mi colaboración activa, hasta donde sea posible, para que estas barbaridades dejen de crecer matando.
PD: Avisaré a un par de bloggers interesados en este asunto.
13 Noviembre 2007 | 01:47 PM