Antes que nada comentar que la foto no es mía, es de Axi Olano , un artista que escanea basura o desperdicios recogidos en el monte para lograr imagenes como ésta, una metáfora de un planeta sucio y descuidado en el que en un futuro no muy lejano nos ahogaremos en nuestra propios deshechos. Como dice "Space oddity", una de las grandes canciones de David Bowie:
"Here I am floating round my tin can
far above the Moon
planet Earth is blue
and there´s not I can do"
"Aquí estoy flotando alrededor de mi nave
a bastante altura de la Luna
el planeta Tierra es azul (o está triste)
y no hay nada que yo pueda hacer"
- "¿Te acuerdas de la araña que había en tu ventana? Era naranja, algo atigrada. La viste tejer una telaraña todo el verano. Un día puso un huevo. Luego el huevo eclosionó..."
- "Y salieron de él cientos de arañas... que la devoraron."
Cuenta la leyenda que el médico griego Esculapio estaba en casa de Glauco, quien se hallaba al borde de la muerte. En ese momento apareció una serpiente y Esculapio la mató con su bastón.
De repente otra culebra entró en el dormitorio llevando en su boca unas hierbas con las que revivió al reptil que estaba muerto ofreciéndoselas en la boca. El médico administró entonces esas mismas hierbas al enfermo, que sanó. El símbolo de la medicina de una vara con una culebra proviene de esta historia.
Vincent Van Gogh (1853-1890) es uno de esos pintores cuya biografía resulta tan interesante como sus cuadros. Admiramos sus obras, pero poco sabemos de la vida miserable de este hombre que llegó a pintar más de 800 cuadros en nueve años. A continuación me centraré en ciertos aspectos de su biografía relacionados con su faceta naturalista.
Desde su más tierna infancia el pequeño Vincent da muestras de una gran capacidad de observación que lo convierte en un explorador de lo desconocido. A la edad en que los demás niños se escondían en las faldas de sus madres Vincent se aislaba en el jardín, en los campos o en el río contemplando los múltiples aspectos en los que se muestra la Naturaleza. Los pétalos de una flor o los nerviosos movimientos de un escarabajo acuático eran suficientes para despertar su curiosidad. A veces se pasaba horas y horas observando todo lo que en la tierra se mueve. En estas situaciones no buscaba la compañía de los demás, sino la soledad.
Su hermana Elisabeth no exagera al escribir:
"mi hermano se separaba de los demás niños sin decir una palabra. Salía del jardín por una puertecita; a través de un sendero que atravesaba los campos se dirigía al riachuelo. Los demás niños sabían a donde iba por la botella y la red que llevaba consigo. Sabían así mismo que era especialista en coger animales acuáticos, sobretodo grandes escarabajos de brillantes lomos, grandes ojos redondos y patas en forma de gancho que se agitaban nerviosos al sacarlos del agua. Estos coleópteros tenían largos nombres en latín difíciles de recordar, pero él los sabía todos de memoria. Los preparaba y los prendía con alfileres, distribuidos en filas junto a pequeñas etiquetas con sus respectivos nombres, en unas elegantes cajitas de cartón blanco.(...). Conocía también los rincones donde crecían las flores más raras y bellas. Saliendo de las calles rectas del pueblo buscaba senderos nunca frecuentados por los habitantes de Zundert. Allí inspeccionaba la vida y movimientos de toda clase de animales, insectos y pájaros, y sabía el lugar exacto donde éstos tenían sus nidos. En estas correrías solitarias consolidaba los nidos amenazados por el viento y salvaba las orugas perdidas en la carretera".
Si buscamos la palabra naturalista en diccionarios y enciclopedias encontraremos dos acepciones fundamentales:
-persona que estudia la Naturaleza
-artista que tiene como finalidad reproducir fielmente la Naturaleza
Cada una de estas definiciones puede aplicarse a las actividades e inquietudes de Vincent; además se puede constatar que el amor por la Naturaleza se revela durante toda su vida. Así cuando se entrega de lleno al arte volverá a aparecer llena de empuje esta tendencia naturalista. Estos cuadros y dibujos no han sido fruto de estudios consagrados a la botánica ni a la entomología. A Vincent no le hacían falta ni la lupa ni el microscopio; le bastaban sus ojos.
Los dos años que pasará en París estarán en su mayor parte bajo el signo de las flores. El número de naturalezas muertas repesentando flores y fechadas en esta época es considerable. En la mayoría de los cuadros de esta temática la intensidad de la pincelada se concentra en el colorido, pero se adivina su antigua costumbre de penetrar en los detalles.
En Arlés volverá a ver los árboles frutales que conocía desde siempre: manzanos, perales, cerezos...pero el clima soleado del mediodía de Francia les dará unos coloridos mucho más radiantes. El descubrimiento del sur le aportará nuevos elementos: una nitidez visual y una profundización en el sentimiento naturalista a los que debemos entre otras "las tres cigarras".
En Saint-Rémy de Provence rebrotará el naturalismo de Vincent, que nunca desapareció del todo. Numerosos cuadros y decenas de dibujos lo certifican y nos demuestran que su atención se concentró principalmente en el estudio de los árboles, arbustos, plantas, flores e insectos que veía a su alrededor. De todos modos sería una equivocación confundir estas obras con las naturalezas muertas que suelen hacer la mayoría de los pintores; empujado por su innato respeto a la naturaleza Vincent se inclinó sobre cada ser con esa insaciable curiosidad que ha hecho de él un disciplinado naturalista. Se podría citar también aquí alguna pintura en la que, fiel a su vocación, alcanza la cumbre, como la mariposa gran pavón (Saturnia pyri).
Van Gogh absorve la Naturaleza, la obliga a doblegarse, a amoldarse a las formas de su pensamiento, a seguirle en sus arrebatos, incluso a sufrir sus características deformaciones. Bajo su pincel todas las cosas se animan con una vida rara, independiente de su existencia real. Vincent se entrega en beneficio de los árboles, de los cielos, de las flores, de los campos, a los que infunde la sorprendente savia de su propio ser.
Mari era la única fuente de vida. Tomaba su energía de manantiales y pozos, del sol, de la luna y de la tierra húmeda. Este conjunto de símbolos reprenta un tiempo mítico que es cíclico. En el arte esto se manifiesta en signos de movimiento: telarañas en espiral, serpientes enroscadas y ondulantes, círculos crecientes y semillas germinadas. La serpiente era en este contexto el símbolo de la energía vital y la regeneración y era un animal de lo más benévolo.
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